Yo era el cuarto de los hijos vivos, y sexto de los nacidos en el matrimonio de Joaquín y María-Rosa. Cuando nací decían que yo era muy feo. Pasaba el tiempo, y me decían, qué feote eres, Pepe.
Había dos señoras amigas de la familia que me querían mucho, yo diría que me adoraban, una era viuda. La llamábamos la hermana Patricia, no tenía hijos, la otra era soltera, se llamaba Evarista, era sirvienta y dama de compañía de doña Paca, señora muy rica también viuda y sin hijos.
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