<?xml version="1.0" encoding="ISO-8859-1"?>
<rss version="0.91">
    <channel>
        <title>Las Mesas Rubias</title>
        <description>Todo sobre tu pueblo</description>
        <link>http://mesasrubias.blogcindario.com/</link>
        <lastBuildDate>Sun, 16 Sep 2007 13:31:34 +0100</lastBuildDate>
        <generator>miarroba.com rss generator 0.1</generator>
        <item>
            <title>FIESTAS DEL  NIÑO</title>
            <link>http://mesasrubias.blogcindario.com/2007/07/00003-fiestas-del-nino.html</link>
            <description>Como te gustarían las fiestas?</description>
            <pubDate>Thu, 12 Jul 2007 13:36:29 +0100</pubDate>
        </item>
        <item>
            <title>COMO ERAMOS</title>
            <link>http://mesasrubias.blogcindario.com/2007/07/00002-como-eramos.html</link>
            <description>Yo era el cuarto de los hijos vivos, y sexto de los nacidos en el matrimonio de Joaquín y María-Rosa. Cuando nací decían que yo era muy feo. Pasaba el tiempo, y me decían, qué feote eres, Pepe.   &lt;br /&gt;Había dos señoras amigas de la familia que me querían mucho, yo diría que me adoraban, una era viuda. La llamábamos la hermana Patricia, no tenía hijos, la otra era soltera, se llamaba Evarista, era sirvienta y dama de compañía de doña Paca, señora muy rica también viuda y sin hijos. &lt;br /&gt; &lt;br /&gt; Esta señora vivía en la plaza mayor muy cerca de nuestra casa. Recuerdo que había una gran sala con grandes ventanales que daban vista a la plaza, allí se pasaban el día viendo la gente que por el exterior circulaba era un espectáculo para ellas ver jugar a casi todos los niños de el pueblo. Aquella casa era como un club, ya que casi siempre tenía visitas. Desde el exterior no se veía nada pues había unos visillos que impedían ver el interior ya que las casas entonces no tenían casi iluminación. La hermana Patricia y Evarista cuando me veían me comían a besos y diciendo &quot;hola Pepito que feote eres y cuanto te quiero&quot;. De tanto decirme feo, yo llegué a creer que de verdad lo era. Lo de feote me lo decían como un piropo.  &lt;br /&gt;De aquel tiempo de mi niñez recuerdo, que en las casas no había agua corriente, ni luz eléctrica, no conocíamos el teléfono, la radio, ni la televisión. El agua para beber se compraba a los aguadores que traían de el pozo &quot;SECO&quot;. Este era el nombre del pozo pero siempre tenía agua y muy buena. Este pozo decían que en su interior había una princesa encantada con los cabellos rubios que salía a peinarse con unos peines de oro el día de San Juan cuando salía el sol. Así lo decían, Pero nunca se pudo ver, ya que si alguien la observaba no salía. En el brocal del pozo que era de piedra había como unas huellas que parecían desgastadas por los dedos de dicha princesa, marcada por el transcurso de años y más años de ponerlos en su salida. También consumíamos agua de un pozo que llamaban las fuentes, este estaba a la salida del pueblo tocando la carretera. &lt;br /&gt; &lt;br /&gt; Aquí por las tardes las mozas del pueblo acudían con un cántaro para recoger agua para la casa. Las mozas iban todas muy arregladas y era una costumbre que había de muchos años, más que el hecho de llevar agua a casa era para lucirse y ver a los mozos que acudían para verlas; nunca iban solas, acostumbraban a ir grupos de al menos cinco o seis, el cántaro se lo ponían en el ijar y tenían que inclinar un poco el cuerpo para compensar el equilibrio.   &lt;br /&gt;  &lt;br /&gt;Este pozo que ya he dicho le llamaban las fuentes estaba construido su interior con piedra de mampostería, su configuración era como dos paralelogramos que se cruzaban en forma de cruz de metro y medio de ancho (aproximado) y cuatro y medio de largo, ambos se cruzaban por el centro y quedaban cinco brocales para sacar el agua, decían los viejos del lugar que en el fondo había una losa con una gran anilla pero que no se debía tocar por que si se estiraba de ella por el agujero que esta tapaba saldría un gran chorro de agua con mucha presión se expondrían a que hubiese grandes inundaciones ya que debajo pasaba un brazo de mar. Así lo oía decir a los viejos del pueblo. Lo que no me cabe la menor duda es que este pozo fue construido por los Árabes. A mí me gustaba ir hasta las fuentes sobre todo en verano a ultima hora de la tarde, a veces las que llevaban los cántaros les pedíamos que nos diesen un trago las cuales accedían gustosamente reclinando la boca del cántaro hasta la nuestra, alguna te daba un baño con el mismo dejándolo inclinar demasiado.   &lt;br /&gt; Para lavar la ropa, fregar platos, y hacer limpieza de la casa, teníamos un pozo con una profundidad de cinco o seis metros, en él recogíamos el agua de lluvia que de nuestros tejados caían por unos canalones al patio y de aquí iba hasta el pozo, de este sacábamos el agua para estos menesteres. Este agua aunque era de lluvia no se podía beber ya que en el pueblo cada casa tenía el corral y de este se filtraba contaminando sus aguas. En el corral se tiraba todo empezando por el estiércol de la mula y de los cerdos y también de las personas. De estos corrales se iban filtrando todo liquido que soltaban los mismos. El agua del pozo en verano era muy fresca y la utilizábamos para refrescar las bebidas y la fruta que sumergíamos dentro de cubos que se habían agujereado para que al sacarlos el agua quedase en el pozo y al subirlo no pesaba tanto. Ahora pienso que la gente en aquel tiempo estaba inmunizada contra la contaminación por que hay que ver la porquería que nos rodeaba por todas partes. Y para demostrar la inmunidad os recuerdo la cantidad de moscas que había.  Cuando comíamos en verano siempre lo hacíamos en el patio de casa, este estaba situado como en todas las casas de la mancha en el centro de la misma, así funcionaba como aire acondicionado pues el aire caliente subía para arriba por su interior y se hacia más llevadero el verano. Para comer mi padre era el encargado de ahuyentar las moscas, lo hacia con un mosquero esto era una caña que en un extremo se habían puesto atadas tiras de papel de seda muy fino y agitándolo se las molestaban pero no podías parar por que al momento ya las tenías encima. Después de comer había que ir a dormir la siesta, a mi no me gustaba y no me dejaban estar haciendo alguna cosa para distraerme, ahora pienso que no nos dejaban a los niños por temor a que hiciésemos ruidos y no les dejásemos dormir; qué rabia me daba cuando terminábamos de comer y mi padre me decía   &lt;br /&gt;  &lt;br /&gt; -Pepe, vamos a la viña,   &lt;br /&gt;  &lt;br /&gt;con esto quería decir vamos a dormir la siesta, yo me enfadaba y decía no, no quiero ir a la viña, así que tú no quieres ir a la viña, muy bien pues nos iremos a dormir y cuando vayamos a la viña no te llevaremos, puesto que vemos que tú no quieres ir. Así pasaba mi juventud, siempre me hacían cosas así para hacerme enfadar, a todos les hacia mucha gracia pero a mí me hacían sufrir mucho. Yo acababa yendo a dormir. Me subía al dormitorio que había en el piso superior cerraba sus ventanas que eran fabricadas con madera. En una de ellas había una tabla con un agujero de unos dos centímetros; este se había hecho al secarse la madera que tenía unos nudos y casualmente cayó uno de ellos dejando la habitación como cámara oscura. Desde la cama yo me pasaba muchos ratos observando que cuando por la calle pasaba alguien se veía reflejado en la pared pero invertidas las imágenes, esto me hacía pensar mucho y quería saber el por que ocurría este fenómeno, para mí inexplicable.  &lt;br /&gt;  &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No he hablado de mis abuelos, los de parte de mi padre no los conocí pues cuando se casó era huérfano; los de parte de madre, recuerdo al abuelo no de su cara pero si su silueta, casi cada día venia a casa y yo que tenía tres años le sacaba una silla a la puerta para que descansara; al poco tiempo murió, ya he dicho que tenía tres años y recuerdo que fui a su casa y vi su cuerpo dentro del ataúd. De la Abuela me acuerdo mas, pues murió cuando yo tenía unos doce años, pobrecita, recuerdo que un mes lo pasaba en casa y otro mes en casa de mi tío Salustiano; a veces nos contaba cuentos y cosas que le habían ocurrido, nos explico que una vez necesitaba una sirvienta, le trajeron una muchacha de un pueblo de la Provincia de Toledo que se llama Corral de Almaguer. Cuando llegó a casa lo primero que le preguntó fue por su nombre contestándole yo me llamo Catalina, dice mi abuela, si eres Catalina y del corral no te quiero, ya te puedes marchar. (Una Catalina era una Caca) &lt;br /&gt; &lt;br /&gt; Aunque no existía la radio si que había Gramófonos, estos había que darle cuerda que le duraba casi para dos discos pero era mejor darle cuerda para cada uno que se tocaba, la aguja que se posaba sobre el disco había que cambiarla cada tres o cuatro veces de haber reproducido a estos.   &lt;br /&gt;  &lt;br /&gt;También había unos reproductores de música llamados Ariston, se componía de un aparato que se le hacia funcionar con una manivela, el sonido se obtenía a través de un disco de cartón muy rígido lleno de agujeros que al ir girando sobre unas agujas, cuando coincidían con el agujero abrían unas válvulas qué dejaban pasar aire proporcionado también por la manivela, produciendo notas iguales a la acordeón. Era un sistema parecido a los organillos diferenciándose en que estos el sonido era por cuerdas como el piano.  &lt;br /&gt; &lt;br /&gt; Por entonces comenzaron a verse los primeros automóviles, la gente los llamaba móviles y a las motocicletas les decían flacicletas de fuego (bicicletas de fuego). Había muy pocos y cuando pasaba alguno, todos los vecinos de los pueblos, desde los niños, hasta los ancianos salían corriendo a la calle gritando un móvil, que viene un móvil, para poder ver aquellos ruidosos artefactos. Hubo un ciego de mi pueblo llamado Aniceto Soriano que junto con su mujer iban por los pueblos cantando coplas, se acompañaba con una guitarra, una de las canciones que puso de moda, decía así. Aniceto que veía las ventiscas de correr, le gritaba a su Mujer. Andrea, Andrea, un móvil, &quot;espachate&quot; mujer que se pasa, que se pasa y no lo ves.   &lt;br /&gt;  &lt;br /&gt;  &lt;br /&gt;También relataba El Crimen de Cuenca   &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La señora mostraba un gran cartel con unos dibujos pintados donde querían representar la tragedia sobre todo lo que más había en los cuadros eran escenas violentas y mucha sangre. Con un puntero señalaba lo que en la canción relataban. &lt;br /&gt; &lt;br /&gt; Que decía así.  &lt;br /&gt;  &lt;br /&gt;Padres que tengáis hijos / hijos que tengáis parientas / parientas que tengáis primos / y primos que tengáis suegras / mirad que crimen más feo en la provincia de Cuenca cometieron tres ladrones a eso de las doce y media./ Con un hacha, tres pistola, dos sables y una escopeta saltaron sobre la tapia lo mismo que tres piedras (o Fieras) / Encuentran por fin al amo, lo sacan en camiseta y en el corral, con el hacha, le cortan brazos y piernas./ Buscaron a la criada, y debajo de la artesa la encuentran con el criado, que estaba acostado con ella. Y entonces el mas canalla, sacando un arma tremenda, se tira sobre la chica, que era andaluza y soltera, los otros dos asesinos con el criado se enredan, y el mas viejo por delante y el mas joven a la inversa, lo pusieron de pinchazos lo mismito que a una breva. / y no contentos con eso, lo cogen por la cabeza y al tenérsela en las manos se la cascan con dos piedras. / Muerto el amo, muerto el mozo y la joven medio muerta, los asesinos sacaron morcillas de la despensa y las frieron con vino, y después con las tijeras, destrozaron una sábana, y se llevaron dos pesetas / y a un santo Cristo de barro le dicen cosas muy feas, y el santo Cristo se calla pa descubrir la tragedia. / ¿Quién quiere, por cinco céntimos tomar la parte primera? / Ahora en la segunda parte, damos del suceso cuenta donde se ve que el que mata asesina, roba o quema, muere a mano del verdugo, como murió Luis Candela, como murió Juan Palomo y otros mil de su ralea. / ¿Quién quiere, por cinco céntimos, tomar la parte primera?./ Padres los que tengáis hijos, hijos que tengáis parientas, mirad que crimen más feo en la provincia de Cuenca cometieron tres ladrones a eso de las doce y media. &lt;br /&gt; &lt;br /&gt; Así terminaba lo del crimen de mi Provincia, este era propio de la mente de Luis Esteso.  &lt;br /&gt;  &lt;br /&gt;Luis Esteso Había nacido en el mismo pueblo de mi Padre (San Clemente Cuenca) y habían ido juntos a la escuela. Contaba mi padre que cuando se hizo mayorcito no quería vivir en el pueblo por que allí no podía desarrollar su capacidad como gran humorista que fue, se disgusto con sus familiares y dijo que marchaba a Madrid don de pensaba triunfar, su hermano Camilo le dijo si marchas será hasta el valle Josafat, (quería decir hasta el juicio final). Pasó tiempo y en los periódicos salía su nombre como un gran artista famoso. Camilo un día fue a Madrid y pensó hacerle una visita a su hermano del que nunca había tenido noticias, se personó en el domicilio de Luis llevándole un presente, quizá quesos o huevos o algo por el estilo; esto era lo que se acostumbraba obsequiar a los de la Ciudad. Llegó al domicilio llamó a la puerta que fue abierta por una sirvienta preguntándole que deseaba, él le dijo que saludar al Señor Luis, la sirvienta le volvió a preguntar de parte de quién y él le dijo de su hermano Camilo, un momento por favor que voy a anunciar al Señor, al poco rato salió la sirvienta diciendo que el Señor dice que él tenía un hermano llamado Camilo como el, pero que aquí había un error, ya que cuando marcho de su pueblo se despidieron hasta el valle Josafat.  &lt;br /&gt;  &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por aquél tiempo, ocurrió también el mas celebre Crimen de Cuenca, llamado el error judicial De Belmonte donde juzgaron a dos personas diciendo que habían matado a un zagalillo; dicho zagalillo que trabajaba junto a esos dos como pastores, una noche desapareció y como no lo encontraron culparon y juzgaron a esas dos personas como criminales, y eran inocentes. De este caso Pilar Miro hizo una película con ese mismo titulo (Crimen de Cuenca). Yo Conocí a una hija de uno de los que cumplieron condena, ésta vivía en mi pueblo casada con un vecino del mismo. &lt;br /&gt; &lt;br /&gt; En aquel tiempo eso de las canciones contando crímenes era muy normal por los pueblo, sobre todo los días de mercado semanal; en mi pueblo era el martes donde acudían de todos los Pueblos de alrededor, eso era como una feria.  &lt;br /&gt;  &lt;br /&gt;Recuerdo también aquellos charlatanes: por ejemplo los que vendían cortes de trajes. Hacían corro tocando una campanilla y sacaban un corte de traje que decían que era de pura lana que ofrecían por un precio alto y decía quien quiere por cien pesetas este corte de traje de lana irlandesa, ¿no hay quien lo quiera? pues no lo voy a dar por cien ni por noventa ni por ochenta y así hasta que ya veía que alguno iba a picar el se adelantaba y decía se lo voy a dar por cincuenta y además le voy a regalar estas dos sábanas cameras y además este pañuelo de cabeza, así hasta que ya había uno que decía, uno para mí, y parecía que la mayoría habían sido hipnotizados pidiendo uno para mí, otro para mí. Total que la tela del traje y todo lo que habían adquirido no valía ni la mitad de lo que había pagado.  &lt;br /&gt; &lt;br /&gt; Para viajar había unos vehículos llamados carros, estos eran los más ordinarios, había otros a los que llamaban tartanas, eran cerrados con asientos de cuero, o de pana. Para que fuesen más cómodos los rellenaban de lana, los había con ventanas de cristales, que normalmente se sustituía con plástico llamado celuloide. Algunos llevaban colgando en sus lados una bolsa hecha de pleita para poner en su interior una botija que llenaban de agua para si se tenía sed en el viaje beber de ella ya que estas botijas conservaban muy fresca el agua debido a que su material de construcción era muy poroso y de esta manera, al evaporar su sudor, hacia de refrigerante; igualmente en las casas había al menos dos botijos que en verano daba gusto beber agua de ellos. Estos Botijos eran fabricados en un pueblo de la Provincia de Toledo llamado Ocaña, que dista de mi pueblo unos ochenta Kilómetros. De allí los traía para su venta un señor que hacia de recadero llamado el Tío Benito, había que encargarse por anticipado y normalmente se le daba dinero para su compra. Un día en la plaza en uno de los corros que se hacían cada uno contaba sus cosas, el Tío Benito decía,   &lt;br /&gt; -cuando me hacen el encargo diciendo &quot;tío Benito le entrego dos pesetas para un botijo&quot;, yo le contesto &quot;dicho y hecho&quot;, si solo me dicen Tío Benito tráigame un botijo, le digo, &quot;dicho&quot;, aunque igualmente les compro su encargo. Una vez ocurrió que uno que me había dicho &quot;Tío Benito cuando vaya a Ocaña cómpreme un Botijo&quot;; como siempre dije &quot;dicho&quot;, y ocurrió que me olvide de traer su encargo, vino a casa y me dijo &quot;Tío Benito vengo por el botijo&quot;, yo le dije, &quot;lo siento mucho pero por el camino se me rompió&quot;, y me dice &quot;pues menos mal que yo no le di el dinero&quot;, y el Tío Benito dijo &quot;pues menos mal que yo no lo compré&quot;.</description>
            <pubDate>Thu, 12 Jul 2007 13:33:37 +0100</pubDate>
        </item>
        <item>
            <title>Aqui empezamos</title>
            <link>http://mesasrubias.blogcindario.com/2006/10/00001-aqui-empezamos.html</link>
            <description>&lt;div style=&quot;text-align:center&quot;&gt;Volvemos a la carga&lt;/div&gt;</description>
            <pubDate>Sun, 22 Oct 2006 13:00:27 +0100</pubDate>
        </item>
    </channel>
</rss>
